Ainhoa Pérez de Lema

Hay cosas que siempre serán iguales

Tiempo de lectura: 3 minutos

El 12 de diciembre de 2020 tuve la oportunidad de visitar el Bernabéu y me di cuenta de que las cosas no cambian.

Siempre he defendido esta teoría: las personas, las cosas, su esencia, no cambia. Cambia el entorno, su realidad, el lugar; y en consecuencia modifican sus prioridades, su comportamiento, sus rutinas o incluso su opinión, pero nunca su alma.

El 12 de diciembre era sábado y fui a visitar un estadio en obras con cuatro compañeros de clase, era el único día que podíamos juntarnos todos. Alguno de ellos, la mayoría, ya había estado, pero después de un 2020 sin poder presenciar un partido de fútbol, el valor de recorrer el Bernabéu aumentaba de forma considerable.

Entrada del Tour Bernabéu.

Entramos por la torre B entre andamios y obreros, y, después de tomarnos la temperatura, subimos por las escaleras hasta la primera parada de la visita: el acceso a las gradas para visualizar la inmensidad del estadio por dentro.

Hacía frío, sentí frío. El único ruido que se escuchaba era el de las grúas. De pronto, un señor mayor apareció como quien aparece por el salón de su casa. Bastón, gorra, chaqueta de pana y pantalones beige. Sin inmutarse tomó asiento y, como si fuese el techo de su hogar nos dijo: “tenéis que fijaros bien en la estructura superior, es lo que va a sostener toda la cubierta”. Y se quedó sentado observando la remodelación del campo personificando el tópico del señor mayor mirando las obras del barrio. No parecía que fuese la primera vez que hiciese esta visita.

Estructura de la cubierta superior del Bernabéu.

Nosotros continuamos el recorrido. Paseamos entre cánticos, vídeos de jugadas, equipaciones antiguas, copas, trofeos, publicaciones de revistas, portadas de periódicos…quizás, lo más llamativo fue la evolución tecnológica y la digitalización de los datos para contar la historia blanca. En una sala aparecían los jugadores de la plantilla en una pantalla gigante y a su lado iban saliendo datos de cada uno de ellos; y en otra sala había un mapa del mundo en el que aparecían en tiempo real las interacciones de los usuarios en redes sociales con el Real Madrid.

Interacciones en tiempo real a nivel mundial.

Algo que nos llamó bastante la atención. Pero no fue lo único. Entre todas las publicaciones de revista, entre todas las portadas de periódico, me fijé en un cartel.

Cartel anunciando el partido del 12 de diciembre de 1990.

Entonces me di cuenta. Hace treinta años no era un 12 de diciembre cualquiera. En 1990, era miércoles y se disputaba un partido de Super Copa en el Santiago Bernabéu. Ese día se enfrentaban el campeón de Liga 1989/90, el Real Madrid; y el campeón de la Copa del Rey del mismo año, el F.C. Barcelona. Era la vuelta, y el equipo blanco fue el campeón por 4 goles a 1. Ese día, había en el campo 70 mil espectadores, y el entrenador, casualidades de la vida, era Alfredo Di Stefano.

El estadio es aparentemente diferente. Está rodeado de vigas, de grúas y andamios. En proceso de mejora. Pero su esencia permanece intacta desde hace más de treinta años. El anciano sigue mirando el césped sin sentir frío y con brillo en los ojos; más de 70 mil personas interaccionan a la vez con sus móviles, y el Real Madrid juega actualmente en el estadio que lleva el nombre del entrenador que hace treinta años les dio una Super Copa.

El 2020 es un año de cambios, pero hay cosas que siempre serán iguales.

Siguiente Entrada

Anterior Entrada

Dejar una respuesta

© 2021 Ainhoa Pérez de Lema

Tema de Anders Norén